Reflexión sobre la Paz

¿Qué es la Paz?

Cuando pensamos en la Paz, lo primero que se nos ocurre es la ausencia de guerra. Pero la Paz es mucho más que eso.

Así como la Siembra comprende una suma de tareas que incluye preparar la tierra, delinear los surcos, seleccionar las semillas, elegir el momento oportuno, hacer acopio de los materiales y herramientas que se van a utilizar, y no solamente el hecho de introducir las semillas en la tierra, la Paz también implica muchas cosas.

La Paz implica preparar el terreno para que no surjan circunstancias que la puedan poner en peligro.

La Paz necesita de la tolerancia, de la justicia, de la igualdad, de la solidaridad, y también de la responsabilidad de los gobernantes, quienes tienen el destino de los pueblos en sus manos, para tomar decisiones acertadas que hacen al bien común.

La Paz se nutre de las buenas intenciones, de la educación, de la comunicación, del compromiso, del respeto.

La Paz se hace presente en cada momento del día, en el pan en la mesa, en la dignidad del trabajador que gana su sustento honradamente, en el trato cordial de un empleado público, en los jóvenes que se preparan para ser personas de bien, en el vuelo migratorio de las aves, en un niño que aprende a cuidar un árbol, en un abuelo que sonríe, en la primera siesta de un bebé, en la evolución del ser humano hacia su destino superior, en el progreso de la ciencia aplicada a la sanación, en el respeto por la Madre Tierra, por lo sagrado, por el río, por nuestros hermanos animales, por los primeros habitantes de estas tierras, por nosotros mismos...

Todo eso es La Paz...

Y tantas cosas más que podemos descubrir a cada instante... si tenemos la suerte de poder vivir en Paz.

Un hermoso mundo 

El plan era perfecto: nos fue dado el regalo de la Vida y un hermoso Mundo para disfrutar... 

Sin embargo, nuestros días transcurren entre obligación y obligación, acorralados por problemas y apuros. 

El exquisito arte de vivir se ha convertido en la apremiante necesidad de sobrevivir... o rendirse.

Verdes bosques frescos perfumados de esencias naturales esperan por nosotros. Inmensos cielos azules y profundos como el alma bordados de estrellas encendidas para deslumbrarnos nos ofrecen su bendición de asombro y de magia. Bellas criaturas fueron puestas sobre la tierra para alivianarnos el camino y alegrarnos las horas: el noble caballo compañero del hombre de campo, el perro fiel maestro de sencillez y ternura, el ave libre y señera de rumbos, y los niños... páginas sabias que nos recuerdan permanentemente de dónde venimos...

La enumeración es infinita como el Universo. ¿Por qué el hombre lo está destruyendo?

Recuperar el Paraíso

Tenemos un hermoso mundo en nuestras manos... debemos aprender a cuidarlo. 

El mundo es nuestra casa, y hasta ahora no hemos podido darle un destino feliz. 

Entonces... ¿Qué podemos hacer para recuperar este paraíso?

La Cultura de la Paz : el bálsamo salvador

De lo anterior surge la importancia de aprender nuevas conductas para empezar a revertir esa situación de destrucción y transformarla en acciones positivas. 

Es indispensable que esas acciones se manifiesten en expresiones y se concreten a través de hechos pacíficos, pues hemos visto a lo largo de la historia que la violencia genera más violencia.

Todos podemos ser protagonistas de este cambio pues los verdaderos cambios suceden a través de pequeñas acciones, acciones reales y concretas que estén al alcance de la mano. Tú tienes que ver de qué modo puedes contribuir a la Paz, mejorando tu actitud en el trato cotidiano con tus semejantes, adoptando una actitud mental positiva hacia tu entorno, rechazando las referencias violentas que la televisión o algunos juegos de dudosa intención tratan de imponerte inconscientemente para hacer de tí un ser violento o frustrado, negándote a involucrarte en hechos poco éticos. 

Entonces, ante el asedio de estímulos agresivos al que estamos sometidos por ser parte de la sociedad actual, debemos protegernos incorporando elementos que nos ayuden a soportarlos y, en un futuro mediato, a repelerlos. Esto se logra mediante la construcción de nuevas conductas.

Ese conjunto de nuevas conductas que tenemos que aprender si queremos realmente vivir en un mundo mejor da origen a una nueva Cultura: la Cultura de la Paz..



Oración de la Paz de San Francisco de Asís


"Señor, haz de mí un instrumento de tu Paz:

que allí donde haya odio, ponga yo amor;

que allí donde haya ofensa, ponga yo perdón;

que allí donde haya discordia, ponga yo armonía;

que allí donde haya error, ponga yo verdad;

que allí donde haya duda, ponga yo la fe;

que allí donde haya desesperación, ponga yo esperanza;

que allí donde haya tinieblas, ponga yo la luz;

que allí donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh Señor! 

Que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar,

en ser comprendido, como en comprender,

en ser amado, como en amar.

Pues,

dando se recibe,

olvidando se encuentra,

perdonando se es perdonado,

muriendo se resucita a la Vida."

" San Francisco de Asís