Reflexión para padres de familia

Génesis (1,27-28)  Cuando Dios creo al hombre, los creo a su imagen, varón y mujer los creo .Y les dio su bendición: Tengan muchos hijos, llenen el mundo y gobiérnenlo.

Es bueno recordar  que la maternidad o la paternidad es un regalo que Dios nos ha  querido dejar  para  hacernos partícipes  en la extensión del género humano. Dentro de la diversidad de vocaciones hay personas  que renuncian a este precioso don, no por temor o comodidad, sino para optar por un ideal mayor,  como es la consagración religiosa, la cual consiste en la donación total de  la propia  vida  al servicio de  Reino.

Jeremías (1,4-5) El Señor  se dirigió a mí y me dijo: Antes de darte la vida ya te había yo escogido.

 Cada niño  que nace no viene al mundo por casualidad, sino porque así está en el plan de Dios y porque  un hombre y una mujer decidieron un día  unirse para dar origen a un nuevo ser,  llamado hijo, que es carne de su carne y sangre de su sangre y por tanto digno de ser amado y respetado. Ser padre o madre de familia no es solamente prestar el cuerpo para la fecundación  o ser proveedor para que no falte lo material en el hogar, es algo más profundo. Ser padre o madre de familia es desvelarse cada noche cuando el niño llora, porque tiene hambre o esta mojado, es acercarse y tratar de adivinar lo que le pasa…es darle la medicina cuando está enfermo, es abrazarlo y  besarlo o decirle un te quiero, en fin , es una sublime misión digna de admirar. Dicha tarea no es solo responsabilidad de uno, corresponde a la pareja, es un trabajo en equipo, al igual que la educación, cuando ya los hijos son mayorcitos. Para lograrlo es importante la comunicación, el dialogo, la comprensión. Es necesario llenarse de la paciencia de Dios, para transmitir al hijo    confianza, en  lugar de temor, mirarle a los ojos y escucharlo con atención , antes que alzar la voz o decirle estoy cansado, lárgate de aquí y echarlo a empujones , simplemente porque estás cansado, de mal humor, o abrumado por tus problemas, no olvides que el capitán del barco eres tú y en tus manos está  el futuro de tu hijo, , puede ser  que en algún momento de tu vida te sientas desilusionado, defraudado o quizás frustrado, porque has perdido la dirección, no te ofusques, recuerda  que no estás solo, Dios está contigo, solo basta con hacer un alto en el camino, para mirar con más claridad la señal que te indicara el camino a seguir y al mismo tiempo, descubrirás que a tu alrededor hay personas que  te ayudan en la educación formal  de tu hijo , los educadores, que hacen las veces de ti, mientras tú trabajas para ganarte el pan de cada día . El triunfo de tu hijo, será la recompensa para todos. Ten presente  que los valores se forjan en la familia, a lo mejor has cometido errores, pensando que haces lo correcto para educar a tu hijo y tal vez lo que has logrado es atemorizarlo o alejarlo de ti, infundirle temor o rebeldía, indiferencia, quizás porque ya está cansado de tus amenazas y que al final ni las cumples. Hay personas que dicen: Nadie nace aprendido, podría ser una manera de justificarse, otros afirman: la mejor escuela es la vida, y en parte tal vez tengan razón. Lo cierto es  que en la actualidad, para ser padres eficaces  es necesario estar actualizado, para evitar que los medios de comunicación nos tomen la delantera, a tal grado  que los hijos nos digan: papi, tu eres un anticuado o mami: tú ya pasaste de moda. Y tú, te quedas sin palabras, pero no olvides que los principios morales y cristianos, son válidos en cualquier parte[D1]  del globo terráqueo y  que los valores, no pasan de moda. Si eres de los que dicen: ya no sé qué hacer  con mi hijo, esta rebelde,  ya agote  todos los recursos,  y a él  no le importa nada. Busca ayuda profesional, puede ser que el método que estas aplicando no sea el más adecuado.

Efesios (6,1-4) Hijos obedezcan a sus padres, como agrada al Señor. Honra a tu padre y a tu madre para que seas feliz. Y  ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien edúquenlos, con la disciplina  y la instrucción que quiere el Señor.