CarmelitasMisioneras
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Misioneras

Una historia viva de fe y servicio
La Congregación de Carmelitas Misioneras nació en el corazón del Beato Francisco Palau y Quer (1811-1872), un sacerdote carmelita descalzo que, movido por el amor apasionado a la Iglesia, soñó con una familia religiosa capaz de unir la oración profunda con una misión activa en el mundo.
En tiempos de persecución religiosa en España, Francisco Palau supo leer las necesidades de su pueblo y encontrar en la espiritualidad carmelitana —heredera de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz— la fuerza para responder con creatividad, coraje y esperanza. Para él, la Iglesia era más que un edificio o una institución: era un misterio de comunión viva entre Dios y su pueblo.
Inspiradas por este legado, las Carmelitas Misioneras vivimos bajo la protección de María, Reina y Madre del Carmelo, y asumimos como núcleo de nuestra vocación “amar a Dios y servir a la Iglesia en todo lugar”. Nuestro estilo de vida combina momentos de silencio y contemplación con un compromiso misionero activo en comunidades, escuelas, hospitales y obras sociales.
Presencia que transforma
Hoy, las Carmelitas Misioneras están presentes en cinco continentes, llevando esperanza, educación, salud y acompañamiento espiritual a miles de personas. Allí donde la necesidad es mayor, buscamos ser presencia cercana, con un corazón abierto para escuchar, cuidar y anunciar la Buena Noticia.


Escuelas Carmelitas Misioneras
Dentro de su misión evangelizadora, la Congregación anima y coordina una red internacional de 28 centros educativos conocida como Escuelas Carmelitas Misioneras.
En cada uno de ellos, el carisma del Beato Francisco Palau inspira una educación integral, con atención personalizada, excelencia académica y una profunda vivencia de valores humanos y cristianos.
El carisma en El Carmelo
En el Centro Educativo El Carmelo, el espíritu de la Congregación se vive en el ambiente familiar, la atención personalizada y la formación integral que ofrecemos. Aquí, la pedagogía se enriquece con valores como espiritualidad, comunidad, creatividad, solidaridad y excelencia humana, herencia directa del carisma de San Francisco Palau.
Hoy más que nunca, en un mundo lleno de retos, queremos encender la antorcha de la fe y el servicio, inspirando a las nuevas generaciones a vivir con propósito, esperanza y compromiso con los demás.
